Washington, DC – Cada otoño, el biólogo costarricense Pablo Elizondo Camacho observa los cielos en busca de aves cantoras, playeras y de rapiña que regresan a su país para pasar el invierno después de su estadía veraniega en Estados Unidos. Las aves migratorias pasan de 50 a 66 por ciento de su ciclo vital en Costa Rica y en toda América Latina y el Caribe. Sin embargo, los conservacionistas creen que un número cada vez más reducido de estas aves completa el trayecto.
Esta disminución ha generado esfuerzos de conservación para proteger los lugares de crianza, migración y estadía invernal de estas aves. Uno de ellos, el Programa de Aves Migratorias Park Flight (Park Flight Migratory Bird Program), viene auspiciando a Pablo y otros 44 practicantes internacionales (Voluntarios Internacionales en Parques o International Volunteers in Parks) desde hace varios años para que ayuden a los encargados de recursos en los parques con la observación de aves migratorias y para que brinden programas educativos relacionados con aves, tanto para estudiantes como adultos. Después de sus prácticas, regresan a su país de origen para aplicar en su propio país lo que aprendieron sobre la implementación de programas educativos y de conservación.
“El mayor beneficio de las prácticas fue el conocimiento técnico adquirido que no hubiera recibido en Costa Rica”, dijo Pablo, quien realizó sus prácticas durante 14 semanas en el Parque Nacional Great Smoky Mountains en Tennesse y Carolina del Norte.“Usamos redes de niebla para atrapar aves, las cuales no les hacen daño. Luego tomamos muestras de sangre y ADN, y las medidas del pájaro, como peso y envergadura de alas. Analizamos algunas plumas para determinar el contenido de calcio y mercurio”.
“Tenemos la responsabilidad de compartir nuestros conocimientos con otros países”, expresó Paul Super, biólogo del Parque Nacional Great Smoky Mountains. “Las aves neotropicales anidan aquí en el parque y en todo Estados Unidos y Canadá, pero migran al sur en el otoño. Compartimos estas aves con Costa Rica y otros países, y debemos trabajar juntos para protegerlas”.
Paul afirmó que esta colaboración ayuda a los científicos a construir un mapa del ciclo de las aves migrantes neotropicales. “Por primera vez, tenemos una imagen completa de todo el ciclo de una especie, desde dónde anida hasta dónde pasa el invierno”.
Durante sus prácticas, Pablo ayudó a los biólogos en un proyecto para determinar el nivel de mercurio en las aves neotropicales del parque. Ahora continuará su investigación en Costa Rica, recogiendo muestras de sangre y plumas de las aves migratorias, y compartirá sus resultados con el parque. Por primera vez, Costa Rica tiene el conocimiento técnico para hacer este tipo de trabajo con aves residentes y migratorias, y podrá compartir esa información con Estados Unidos, dijo Pablo.
“El mercurio se traslada rápidamente en el organismo del ave, de modo que la investigación de Pablo nos ayudará a comprender mejor de dónde proviene el mercurio en ellas, si la fuente está en Estados Unidos o en otro lugar”, explicó Paul. “Su trabajo también nos ayudará a relacionar a las aves que pasan el invierno en Costa Rica con los lugares específicos donde nacieron. Usando las muestras de ADN tomadas de las plumas, los científicos tratarán de buscar ciertos rasgos genéticos que indicarán cuáles especies de aves migratorias que pasan el invierno en Costa Rica, como la cigüita del río (Louisiana Waterthrush) y el chipe de flanco castaño (Chestnut-sided Warbler), vienen de los Montes Apalaches Meridionales, y cuáles vienen de otros lugares en el ciclo migratorio, como Nueva Inglaterra o el Medio Oeste”.
Uno de los mayores desafíos para Costa Rica es proteger las zonas ubicadas fuera del extenso sistema de parques del país. “Veinticinco por ciento de Costa Rica es una zona protegida o un parque nacional de propiedad del gobierno”, explicó Pablo. “Debemos proteger otras zonas, como los humedales, que son ecosistemas importantes para aves acuáticas. Los agricultores que viven cerca de los humedales a veces drenan esas zonas porque no comprenden la importancia de esos lugares para la protección de las aves”.
Las ciudades de Costa Rica también son refugios de especies migratorias. La investigación de Pablo demostró que un parque cerca de la Universidad es hábitat de 75 especies que incluyen aves migratorias.
Pablo cree que los conservacionistas en su país deben ayudar a la gente a comprender el valor de proteger el hábitat vital para especies migratorias y autóctonas por medio de mejores prácticas agrícolas como el cultivo del café de sombra y el ecoturismo. “Debemos ayudar a la gente a comprender que los turistas y otras personas están dispuestos a pagar dinero adicional para contribuir a la conservación de nuestras zonas protegidas y parques”.
"Los intercambios internacionales son mutuamente beneficiosos para todas las partes”, dijo John Debo, superintendente del Parque Nacional Cuyahoga Valley y un firme partidario de Park Flight y programas similares. "El personal de los parques nacionales obtiene un mejor entendimiento de las estrategias de conservación que adoptan otros países a la vez que los practicantes internacionales observan personalmente las prácticas de conservación en los parques de Estados Unidos. Se produce un intercambio de ideas".
En el contexto de los cambios climáticos previstos a raíz del proceso de calentamiento del planeta, las conexiones internacionales creadas por medio de Park Flight cobran cada vez más importancia, dijo John. "Al hacerse evidente el impacto del calentamiento del planeta, programas como Park Flight nos ayudarán a comprender más su efecto dinámico en las especies de aves migratorias".
Park Flight es una alianza entre el NPS, la National Park Foundation, American Airlines, la National Fish and Wildlife Foundation y la Universidad de Arizona. El programa es auspiciado generosamente por American Airlines, el Natural Resource Challenge del NPS y otros aliados de Park Flight. La Desert Southwest Cooperative Ecosystem Studies Unit de la Universidad de Arizona y la Biological Resource Management Division del NPS prestan asistencia técnica.
El componente técnico del intercambio, que incluye la participación de profesionales de América Latina, el Caribe y Canadá en los parques nacionales de Estados Unidos, está coordinado por medio del Programa International Volunteers in Parks de la Office of International Affairs del NPS.
Para mayor información, consulte http://www.nature.nps.gov/globalconservation/parkflightspan.cfm.